Siempre he sido una persona con la piel muy delicada. Desde bebé tuve problemas de irritación, incluso algo tan común como el uso del pañal me causaba molestias. Y, lamentablemente, en la etapa adulta la historia no fue muy diferente, sobre todo cuando se trataba del uso de toallas femeninas.
Durante muchos años utilicé toallas desechables de todo tipo: con alas, sin alas, con manzanilla, sin manzanilla, unas que prometían ser más “naturales” y otras con una textura totalmente plastificada (que sinceramente eran las que más detestaba). La mayoría me provocaban irritación en la zona íntima e incluso infecciones, ya fuera por el contacto con la sangre, el sudor acumulado o la falta de ventilación en esa área tan sensible.
Para mí, la llegada de esos días era un verdadero fastidio. Sabía que tenía que enfrentarme otra vez a lo que yo sentía como una pequeña tortura llamada toalla femenina.
Todo cambió cuando me animé a probar las toallas ecológicas de tela. Antes de continuar, quiero aclarar algo importante: sé que actualmente muchas personas optan por la copa menstrual, pero por temas íntimos y hormonales, no estoy en la posición de usar algo que deba introducirse. No es hate, es una decisión completamente personal.
Volviendo al tema principal, usar toallas ecológicas fue, sin exagerar, una de las mejores decisiones que he tomado. Claro que tienen un pequeño inconveniente: hay que lavarlas, y de preferencia a mano, siendo muy cuidadosas para evitar que se contaminen y ya no puedan reutilizarse. Pero honestamente, ese detalle se vuelve mínimo cuando comparas todos los beneficios.
Usar una toalla ecológica, al menos para mí, es prácticamente como no usar nada. Te sientes libre, seca, sin esa sensación incómoda de tener un pedazo de plástico pegado. No hay sudor excesivo, no hay perfumes artificiales que al mezclarse con el olor de la sangre generen mal olor, y lo mejor de todo: me olvidé de la irritación y de las infecciones que antes eran tan frecuentes.
Puedo asegurar que la sangre no traspasa y no manchas tu ropa. Además, existen toallas de distintas tallas —chica, mediana y grande— para adaptarse a cada tipo de flujo.
En mi caso personal, compré las toallas ecológicas de la marca Bambú Organik, y de verdad puedo decir que han sido una maravilla para mí. Las conseguí en Walmart, aunque también las he visto en Mercado Libre y Amazon. Los precios rondan entre los $220 y $320 pesos, dependiendo del modelo. Cada paquete incluye tres toallas de tela y una bolsita del mismo material para guardarlas y transportarlas fácilmente, además de un instructivo donde explican su uso y la forma correcta de lavarlas y conservarlas.Si eres una mujer como yo, con piel sensible, que al mínimo roce sufre irritación, enrojecimiento o incluso infecciones, considero que las toallas ecológicas son una excelente opción. Entiendo que muchas personas prefieren la copa menstrual, pero si por alguna razón personal, médica o de salud no puedes o no quieres usarla, definitivamente vale la pena probar con esta alternativa.
Espero que esta pequeña reseña y recomendación, basada completamente en mi experiencia personal, te sea de ayuda para tomar decisiones que se adapten mejor a tu cuerpo y a tu bienestar. A mí me funcionó al 100%.
Gracias por quedarte hasta el final. Te invito a estar pendiente de mis próximas publicaciones, donde compartiré más reseñas de productos, tips y temas de la vida diaria y personal. Si te gustó este contenido, no olvides dejarme tu comentario y tu like. 💜
